Son las 10:30, estoy apunto de aterrizar en el gigantesco aeropuerto de Subarnabhumi en Bangkok. Estoy volando con la compañía rusa Aeroflot desde Moscú. Apunto de comenzar un viaje que me marcará profundamente en mi vida. Mis asientos tienen pantalla para ver películas y escuchar música y en el momento del aterrizaje escucho Don’t look back in anger de Oasis, una de mis canciones favoritas. Nada mas aterrizar la gente aplaude. Comienzan unas largas vacaciones para mi y para los demás pasajeros.

 

Después de salir del avión voy a gestionar mi ‘visa on arrival’ que para ciudadanos españoles es de treinta días. Tardo en llegar más de diez minutos. El aeropuerto de Subarnabhumi es uno de los más grandes del planeta y la terminal en la que aterricé es la tercera más grande del mundo. Después de diez minutos de cola en los que relleno un impreso, consigo que me sellen el pasaporte y pase a estar en situación legalizada en mi estancia en Tailandia. Desde Subarnabhumi cojo el Sky Train (básicamente es como un tren de cercanías en España pero las vías están mas elevadas) con destino Hua Lamphong (la terminal de trenes de Bangkok, lo que sería en España Atocha en Madrid o Sants en Bcn) haciendpo transbordo en la estación de Makkasan. He quedado con Yolanda en la entrada principal de Hua Lamphong a la 13:00 y he llegado sobre las 12:00 a mi destino. Me dispongo a hacer varios trámites como dejar la mochila en una taquilla por 40 baths(aproximadamente un euro) y sacar dinero. Cambio 400 euros en baths y consigo casi 16.000 baths. Voy a comprar varios billetes de tren que necesitaré para el viaje. El primero que quiero comprar es un tren nocturno hacia Chiang Mai(la ciudad de los mil templos), pero ya no hay billetes para tren litera en segunda clase. Vaya primer contratiempo. Si que puedo comprar los billetes de ida y vuelta desde Bangkok hacia Chumphon, donde posteriormente cogería un ferry hasta Koh Tao. Quiero comprar también un tren nocturno desde Vientiane(capital de Laos)hacia Bangkok. Pero me dicen que esa ruta no se hace por tren. Había leído en algún sitio en internet que si se podía aunque la información era un poco confusa.

 

Son ya la 13:00 así que espero a Yolanda fuera de la estación. Llega a la 13:15. Menos mal, no habría esperado mucho más. Le pregunto ¿qué tal lleva el viaje? Ella lleva dos días en Bangkok. Se la ve muy contenta se nota que no ha perdido el tiempo. Cogemos metro hasta Mo Chit, que es la más cercana al mercado de Chatuchak, aunque haya una estación que se llame Chatuchak park. Pero es que Chatuchak market es quizá el mercado más grande del mundo. Se dice que hay miles de puestos. Está repleto de puestos de ropa de imitación, puestos de comida baratos y souvenir tailandeses con telas, budas, cuadros…Damos un largo paseo viendo los puestos bajo un sol de justicia. Sinceramente me esperaba algo más de este mercado, no le vi nada que se saliera de lo habitual, ni que justificara su fama. Estuvimos un rato en el parque contiguo en una sombra hablando y sacando fotos. De repente vi como se iba poniendo el sol. La primera puesta de sol que veía en Asia. En ese momento comprendí que aquí las puestas de sol son diferentes, mucho más intensas, cubren el cielo de tonos rojizos, naranja color fuego y transmiten al viajero una atmósfera de tranquilidad y energía positiva. Incluso en la agitada Bangkok contemplar la puesta de sol, tiene un poder hipnótico. Después del mercado nos pasamos por Victory Monument para enterarnos a que horas salen las minivan con dirección a Camboya. Preguntamos a varias personas, pero hablan poco inglés así que es difícil la comunicación. Una chica tailandesa de unos dieciocho años se apiada de nosotros y nos pregunta ‘donde vamos’. Su nivel de inglés es bueno y nos pide que la sigamos. La intrépida chica para todo el tráfico de una de las carreteras de Victory para que crucemos. Andamos otros tres minutos y llegamos a las taquillas. La chica hace de traductora y le pregunta horarios y precios. Se ha portado genial con nosotros. Ha gastado diez minutos de su tiempo con dos desconocidos y sino fuera por ella hubiéramos perdido un valioso tiempo preguntando a más gente. Después de enterarnos de los horarios volvimos a Hua Lamphong a por mi mochila esta vez en autobús. De ahí a Kao Shan Road(paraíso mundial de mochileros con puestos de comida, casas de masajes, tiendas de tatuajes, hostels baratos, agencias de viaje…). Allí nos damos un masaje de treinta minutos por 120 baths(unos tres euros, si estás leyendo bien tres euros). La masajista no tiene compasión de mi. Localiza los nudos en mi cuello y trabaja para arreglar mi maltrecha espalda. La masajista ríe por mis caras de dolor. Salimos relajados y vamos a cenar con dos chicas argentinas con las que Yolanda ha conocido en el grupo de Facebook ‘Tailandia en la mochila’. Una de ellas es habladora y simpática, la otra mas reservada. No tienen muy claro su itinerario. No saben si visitar Camboya. Con Vietnam lo tienen más claro. Las dos trabajan como psicólogas y se pasarán un mes por el sudeste asiático. Deciden la ruta un par de días antes. Me despido de Yolanda y de las chicas argentinas. Hemos quedado a las 6:00 en Victory Monument. Voy a mi hostel y me meto en la habitación. Hace mucho calor así que enciendo el aire acondicionado. Duermo. No mucho, un par de horas. Me despiertan gente de otra habitación. Están haciendo una fiesta. Beben y cantan y no me dejan dormir, pero no me importa es mi primer día en Asia y mis ganas de disfrutar ganan por goleada a mi sueño y eso que llevo dos días durmiendo solo 3 y 4 horas. Ya habrá tiempo de dormir, tengo el resto de mi vida por delante.

 

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