Me despierto sobre las 7:30. Unos 45 minutos antes de que suene el despertador. Es mi último día en Bangkok y en pocas horas cogeré un avión hacia Moscú, y luego uno de Moscú a Madrid. Me ducho y salgo del Mama Guesthouse. Voy al seven eleven y compro algo de comida y algo para desayunar. Un café con leche en lata y dos bollos. Llego a las 08:30 a la agencia de viajes donde se tiene que pasar la minivan. El conductor llega a las 08:55. Habíamos quedado a las 09:00.

Hace una ruta recogiendo a mas pasajeros y terminamos de recoger gente a las 09:25. Iniciamos el viaje hacia el aeropuerto y llegamos sobre las 10:15. Voy muy bien de tiempo. En la cola del check-in conozco a Rocío, una chica de Almería que ha estado casi un mes en Tailandia y Camboya. Conectamos rápido ya que sigue varios blogs que yo también sigo como ‘Vivir al máximo’ y aparte es una chica independiente y apasionada de los viajes como yo. Hablamos sobre la ruta de nuestro viaje. Ambos hemos visitado Bangkok, Siem Reap, Chiang Mai, Chiang Rai y Koh Tao. Prácticamente el mismo viaje. Aparte hemos hecho los 2 el curso de buceo en Pura Vida con la misma instructora. Me comenta que le ha encantado la experiencia del buceo y quizá se saque el Advance en Almería.

Vamos a cambiar el dinero en baths que le sobra en euros. Consigue cambiarlo casi todo. Le dan 10 euros. Le sobran 120 baths(3 euros), que los gasta en comprar un trozo de pizza. Ha sido una suerte conocerla. Sobre todo por las 12 horas que estaremos en Moscú esperando nuestros respectivos aviones. Ella vuela hacia Málaga y yo hacia Madrid, será mucho menos aburrido. Nos subimos al avión con la esperanza de que alguien nos cambie los asientos y así viajar juntos. A ella le ha tocado una chica adolescente que aparenta unos 12 años y que viaja sola, y a mi una pareja rusa que obviamente no va a querer separarse en el viaje. Así que ni lo intentamos. Vuelo con la aerolínea Aeroflot. Una aerolínea rusa que me ha sorprendido por la cantidad de comida que da y por la comodidad de sus asientos(sin duda la recomiendo). cada fila tiene 10 asientos, y posee una pantalla para jugar a juegos, ver películas o escuchar música.

Me pongo un disco de jazz de Miles Davis. Me esperan 9 horas de viaje hasta Moscú. Luego 12 horas de espera, y después otro vuelo de 5 horas hacia Madrid. Nos traen la comida. Tenemos una ensalada con tomate, lechuga y taquitos de jamón york, un poco de pollo con pasta y pimiento, a lo que añado pimienta negra. está bastante bueno aunque juraría que la carne es conejo y no pollo. También tenemos pan, mantequilla y de postre un brownie y un café.

El vuelo es largo así que escucho el disco what´s the story(morning glory) de Oasis, El camino de The Black Keys, y The Wall de Pink Floyd, aparte veo algunas biografía de jugadores de fútbol como Johan Cruyff y de Eric Cantoná.

Se ve que en el aeropuerto había transito. Nuestro avión minutos antes de aterrizar ha dado la vuelta por dos veces y ha retrocedido, cosa que me llegó a preocupar, pero que fue una falsa alarma. Por fin aterrizamos. nada mas aterrizar, veo que otros dos aviones mas que aterrizan muy seguidos.

Ya dentro del aeropuerto, Rocío quiere conseguir su maleta y preguntamos a varios trabajadores de Aeroflot. Nos indican que las maletas llegan directamente a Málaga. Vamos a mi terminal y hablamos sobre el viaje. Sobre como habiendo durado un mes, parece que ha durado 3 o 4 meses, sobre como la gente te tacha de loco por hacer un viaje, cuando la verdadera locura es no hacerlo, de nuestros próximos destinos, de lo libres que nos sentimos con una mochila colgada en nuestros hombros viendo una puesta de sol tumbados en la arena…

Son las 0:00 hora rusa y tengo sueño. Mi vuelo sale en 6 horas y no se cuanto mas seguiré despierto, así que despido esta serie de posts que para mí han significado tanto. Siempre recordaré los días que pasé viendo los increíbles templos de Angkor Wat con Yolanda y nuestro guía Phally Hoes, la cantidad de templos bonitos que tiene Chiang Mai, el cielo y el infierno representados en el Templo Blanco y la casa Negra en Chiang Rai, los increíbles paisajes que ofrecía el slow boat por el Mekong hasta Luang Prabang. Los preciosos templos que visité en esta ciudad laosiana, las ruinas, chedis y templos que visité en Sukhotai y Ayutthaya, las inolvidables puestas de sol en Koh Tao, los paseos arriba y abajo por Kao Shan Road…No puedo olvidar, no puedo olvidar a toda la gente que he conocido y con la que he compartido tantas cosas. Lo único bueno de este viaje es que ya queda menos para el próximo viaje…¿Me acompañas?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>